Still | Artistas Varios

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Este álbum acompaña la publicación del libro Still, que incluye textos de diversos autores e imágenes basadas en la obra de Ayelén Coccoz.

Still –referido a la captura de un fotograma, pero también traducido como quietud, calma o naturaleza muerta –still life– reúne una serie de esculturas de esculturas, congeladas en medio de su propio proceso creativo.

New music by Inkilino Records artists inspired by STILL, an art book by Ayelén Coccoz.

Still –referred to capturing a frame, but also translated as stillness, calm or still life– brings together a series of sculptures of sculptures, frozen in the midst of their own creative process.

CRÉDITOS | CREDITS

Músicas de | Music by BÁRBARA TOGANDER DAMIÁN ANACHE PABLO CHIMENTI NICOLÁS VARCHAUSKY

Diseño de tapa | Cover design LIHUEL GONZÁLEZ

Notas a la edición | Liner notes MIGUEL GARUTTI

Producido por | Produced by NICOLÁS VARCHAUSKY

Inkilino Records [IR008]

www.ayelencoccoz.com

Notas a la edición | Liner notes Miguel Garutti

Cuando Chuang Chou soñó que era una mariposa, mientras revoloteaba, no sabía que era él. Despertó y tampoco supo si había soñado una mariposa o si era ella quien lo había soñado. “Un caso de la transformación de las cosas” concluyó en su relato, en algún momento alrededor del siglo IV a. C. Nuestros sentidos siguen impermeables a esta paradoja. Las micro tempestades eléctricas que los neurocientíficos midieron en el cerebro de algunos pájaros revelaron que sueñan con canciones. Resulta difícil distinguir entre el sonido que escuchan y el que solamente imaginan. Las canciones de la vigilia son relatos de sus sueños que, por su parte, son canciones recordadas. Se forman transitando los dos mundos. En Still de Ayelén Coccoz sucede algo parecido. Una muestra es soñada y replicada en esta realidad, y, un tiempo después, amigos que fueron a verla son convocados para producir textos y sonidos desde sus recuerdos.
Still, el disco, retoma la ambigüedad de las esculturas oníricas oscilando entre analogías matéricas y figuraciones mentales. La voz de Bárbara Togander repite en el primer track del disco la frase “you’re so breathless”, más o menos fragmentada y lejana, entre glitches, drones y ruidos que remiten a las imperfecciones de radios y discos de vinilo; por momentos, estos efectos residuales de soportes vintage se independizan del testimonio arqueológico en beats mínimos que suenan digitales. Los flujos y reflujos de Damian Anache aprovechan la direccionalidad de los sonidos agudos para programar un efecto análogo al encandilamiento de la luz, un telón difuso que por momentos insinúa voces, armonías y ritmos. Pablo Chimenti renuncia al control reproduciendo las marcas del surco de un disco de vinilo en una suerte de test de Rorschach micro-temporal: los clics, plops y scratches que aparecen al azar pueden satisfacer las expectativas de repetición y variación de quien espera escuchar una música controlada. Entre portales en el límite de lo audible, el micrófono de Nicolás Varchausky condensa desde un punto de escucha imposible – entre los engranajes de un viejo Volkswagen escarabajo a toda velocidad– planos temporales que en su recursividad y simetría se van revelando estáticos.
Las transformaciones de Still son un modo de permanecer en la paradoja, en el cual parece tan innecesario como imposible responder la pregunta por si todo esto es o no un sueño.

When Chuang Chou dreamed that it was a butterfly, while hovering, he did not know that it was him. He woke up and did not know if he had dreamed of a butterfly or if it was she who had dreamed him. “A case of the transformation of things” concluded in his account, sometime around the 4th century BC. C. Our senses remain impervious to this paradox. The micro electrical storms that neuroscientists measured in some birds’ brains revealed that they dream of songs. It is difficult to distinguish between the sound they hear and the one they only imagine. The songs of the vigil are stories of his dreams that, for their part, are remembered songs. They are formed by transiting the two worlds. Something similar happens in Still by Ayelén Coccoz. A sample is dreamed of and replicated in this reality, and, some time later, friends who went to see it are summoned to produce texts and sounds from their memories.
Still, the album, takes up the ambiguity of the dream sculptures, oscillating between material analogies and mental figurations. The voice of Bárbara Togander repeats the phrase “you’re so breathless” on the first track of the album, more or less fragmented and distant, among glitches, drones and noises that refer to the imperfections of radios and vinyl records; At times, these residual effects of vintage supports become independent of archaeological evidence in minimal beats that sound digital. Damian Anache’s ebbs and flows take advantage of the directionality of high-pitched sounds to program an effect analogous to the dazzling light, a diffuse curtain that at times insinuates voices, harmonies and rhythms. Pablo Chimenti renounces control by reproducing the groove marks of a vinyl record in a kind of micro-temporal Rorschach test: the clicks, plops and scratches that appear at random can satisfy the expectations of repetition and variation of those who expect to listen to music controlled. Between portals at the limit of the audible, Nicolás Varchausky’s microphone condenses from an impossible listening point – between the gears of an old Volkswagen beetle at full speed – temporal planes that in their recursion and symmetry are revealed to be static.
Still’s transformations are a way of remaining in the paradox, in which it seems as unnecessary as it is impossible to answer the question of whether or not this is all a dream.